Se llama Spritam y es un antiepiléptico aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos.
Con este paso podría decirse que la impresión tridimensional ya ha hecho inmersión en la industria farmacéutica y, por qué no, podría tratarse del primero de los muchos fármacos personalizados que harán uso de esta tecnología.
Aprecia Pharmaceuticals emitió este mes de agosto un comunicado en el que explicaba que el fármaco se fabrica usando la llamada Tecnología ZipDose, que permite producir una pastilla porosa que se disuelve rápidamente al sorber un líquido.
El fármaco estará probablemente a la venta en EEUU a principios de 2016 y según han vaticinado algunos expertos, podría tratarse del inicio de una época en la que se puedan solicitar fármacos personalizados en función de las necesidades específicas de cada paciente, sustituyendo el actual método de un mismo producto para todos.
Sin la impresión 3D, estas medicinas personalizadas serían extremadamente caras.


